Hoy
como todas las mañanas
de otoño
te ví salir
bien peinado y perfumado
apretando los hombros
antes de enfrentar el frío.
con la seriedad de un hombre
que ha conocido muchas mañanas de trabajo y con cierto destello de
ilusión
de jóven que conquistará el día
Hoy saliste
pero distinto
cortaste la neblina
con tu abrigo negro.
Corriste
y se abrieron como alas
tus lados del sobretodo
y por suerte,
la cuadra era larga
y los árboles de otoño soltaban hojas
Hoy volaste
andando y desandando la realidad
Hoy escribiste una poesía mientras te ibas
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