Niña te enfermaste.
Mal.
Serio.
Difícil
Triste
Doloroso
Te conocí tan enojada,
con derecho
todo el derecho de tus veintitres años bellos
Lucías
delgada , alta,, blanca ajena al sol ,
con tu largo cabello negro lloviéndote las mejillas.
No supe de tu lucha por más de un año.
Ni de tus tratamientos
Ni de tus cambios
Pero un día volviste
Niña y salí corriendo a tu encuentro
Entré en tu habitación, como siempre,
Sorpresa … sonreias,
y empecé a ser tu cotidiana esperanza
En estos casos así es el trato
Simple :
entra la comida
sale la muerte
y por la misma puerta
paz por un tiempo
risa de a ratos
Día a día
día a día tu grandeza se fue acercando a mi temblorosa humanidad perdida
mostrando ese blanco de luna que te aleja.
Tu piel tersa cobró una blancura de porcelana
Tu panza se presentó prominente,
Tus mejillas se redondearon tensas,
Tus ojos más achinados me miraron
Muñeca de porcelana
Pena de mi pena
En tu cama blanca te serví la cena.