domingo, 28 de marzo de 2010

Noche de fumo

A ella,

le gustaba susurrale leyendas del lobizón

mientras todos caminaban por el campo

en la noche oscura de estrellas claras.



Y de pronto...

el hombre lobo

se hizo bulto en el maizal,

despertando terrores infantiles

entre los presentes.



Una oveja que ladra! - se escuchó

Juira! Juira! - se oía cortar la noche.

Un chancho salvaje - pensó



La única luz que iluminando la tierra

se hacia linterna

y dibujaba sombras inquietantes.



Pero... se presentia

había sólo una mujer en esa noche

que permanecia callada, silente,

esperando el momento, ese instante

de transformación.



Sabía ...

que sería su hombre

abogado de día,

quien se transformaria en lobo feroz,

para amarla entre los penachos del maizal,

después que el manto oscuro de la noche

se llevara las carcajadas de los curiosos.

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