"Viene el pueblo
con las luces altas encendidas"
-dijo-
Tropezando su vibrante risa
con las estrellas de una noche
totalmente desnuda y sin luna.
Se daba vuelta de a ratos
"El pueblo ahora puso la luz de guiño"
-Y reía-
Y el pueblo seguía sin alcanzarlo.
Su mente quizás soñando
mañana ser torero,
su boca balbuceando versos
dichos al viento,
y siete testigos atentos que caminaban a su lado
sin poder creer lo que estaban oyendo
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